"A pesar del esfuerzo del personal y de las cuatro dotaciones de bomberos de Junín", señala Verónica Massey, de la FCP, "el edificio con todas sus aulas, instalaciones, albergue de alumnos, baños, cocina, fue íntegramente destruido." Las medidas de seguridad del edificio y el correcto proceder de los monitores permitió que no hubiera daños personales. "Donde estaba la escuela, hoy hay sólo escombros y cenizas", dicen sus impulsores. Pero mientras aquellos aún humean, ya se han puesto a trabajar para reconstruirlo.
En referancia al trabajo de reconstrucción Varónica Massey señaló que "tenemos dos objetivos. Por un lado, que las clases comiencen normalmente, el 17 de septiembre, de la manera en que sea posible. Por otro, reconstruir la escuela".
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Fuente: Inforum Patagonia
