
La lista de videos íntimos que llegaron a la web y fueron virales es extensa. La pionera Pamela Anderson con su marido, la irreverente Paris Hilton, y los casos de cabotaje de la ex participante del reality HSM, María Fernanda Telesco, y la pseudovedette Wanda Nara son algunas muestras de esta tendencia cuyo último caso habría comprometido a un par de jóvenes estrellas de Boca Juniors.
Los avances de la tecnología y el descuido (el inocente y el intencionado también) hacen que la vida privada de las personas cobre en algunos casos dimensiones multimedia. Las fotos íntimas y personales de antaño (que cada tanto se filtraban en la prensa o eran obtenidas por osados paparazzis) le han dado paso a películas caseras al alcance de cualquier click.
Los casos recientes de intimidades popularizadas por Internet muestran que si bien las nuevas tecnologías tienen el poder de potenciar nuestras capacidades, brindar libertad y aportar rapidez en la ejecución de tareas también muestran su otro filo, que en algunos casos las convierte en un panóptico digital, materializando las sociedades del control que Foucault decribe en Vigilar y Castigar.












